El ala conservadora de la Iglesia vuelve a la carga. Varios exponentes de esta corriente han alzado la voz contra el papa Francisco después de que haya dicho que está a favor de las uniones civiles entre homosexuales para que tengan cobertura legal. “Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia”, decía Francisco en un nuevo documental, en sus palabras más claras en este papado a favor de las uniones homosexuales.

La opinión más relevante quizás es la del cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, nombrado prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe bajo Benedicto XVI y que permaneció en ese importante cargo hasta el 2017. En una entrevista con el Corriere della Sera, Müller asegura que el Papa “no está por encima de la palabra de Dios, que creó el ser humano hombre y mujer, el matrimonio y la familia”.

“Soy cardenal y siempre estaré de parte del Papa, pero no bajo todas las condiciones. No es una lealtad absoluta, la primera lealtad es a la palabra de Dios”, continúa. El purpurado critica que en muchos países las uniones civiles son la premisa del matrimonio homosexual, y dice que los fieles están “molestos” porque las palabras del Papa serían “el primer paso hacia una justificación de las uniones homosexuales, por parte de la Iglesia, y esto no es posible”.

La carta

No es la primera vez que Müller ataca los puntos del vista del Pontífice. El teólogo alemán comenzó el año diciendo, sin citar, que el “veneno que paraliza a la Iglesia es la opinión de que debemos adaptarnos al espíritu de la época”.

Otro viejo conocido de la filas anti-Papa es el cardenal estadounidense Raymond Burke, uno de los cuatro purpurados en firmar la famosa carta de las dubia (dudas), que protestaba porque el Papa plantease que los divorciados vueltos a casar pudieran volver a comulgar en algunos casos. También capitaneó en el 2018 una cumbre de cardenales ultracatólicos para animar a desobedecer al Papa por “hereje”.

En esta ocasión tampoco ha querido dejar de meter baza en el asunto y ha dicho en un comunicado que “las opiniones privadas atribuidas a Francisco no corresponden a la constante enseñanza de la Iglesia”. A su juicio, el derecho de formar a una familia “no es un derecho privado a reivindicar sino que debe corresponder al plan del creador que hizo al ser humano en dos sexos”, sigue, citando al Génesis. Varios obispos estadounidenses también han manifestado su rechazo.

Véase también: Papa Francisco rompe su postura y alienta la aprobación de unión entre parejas LGBT

En este abanico de críticas no podía faltar la del ex nuncio en Washington Carlo Maria Viganò, conocido por crear una gran polémica al acusar al Papa, en 2018, de encubrir los abusos sexuales de un cardenal estadounidense. Viganò ahora denuncia, sin tapujos, que Francisco busca crear un cisma en la Iglesia con “un crescendo de afirmaciones heréticas, para obligar a la parte sana de la Iglesia –episcopado, clero y fieles– a acusarlo de herejía, para después declararla cismática y enemiga del papa”, asegura Viganò.

Mientras llegan las críticas el Vaticano todavía no se ha pronunciado sobre la posición del Papa en el documental sobre las uniones civiles, y tampoco sobre el hecho cada vez más evidente de que sus declaraciones fueron extraídas de una entrevista con el canal mexicano Televisa del 2019 que nunca se publicó completa, y a la cual el director de la película habría tenido acceso. La gran duda que sobrevuela ahora sobre San Pedro es por qué entonces no se publicó la opinión del Papa, por qué ahora sí y, sobre todo, si el Vaticano podría haber censurado las palabras del Pontífice que tanto revuelo mediático han causado.

Por notiarepa

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