La Cruz Roja de EE.UU. enfrenta su peor escasez de sangre en más de una década, lo que supone un riesgo preocupante para la atención de los pacientes en los hospitales, y ha declarado por primera vez una crisis nacional de sangre, en medio de la oleada de contagios de covid-19 provocada por la variante ómicron del coronavirus.

Esta organización humanitaria, que suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, asegura que ha experimentado una disminución del 10 % en la cantidad de donantes desde el inicio de la pandemia. Otros centros de sangre sin fines de lucro también han dado la voz de alarma. En Estados Unidos se transfunden anualmente más de 16 millones de unidades de sangre y productos sanguíneos, y se necesitan más de 45.000 unidades diarias.

Ya en marzo de 2020 el suministro enfrentó una escasez crítica tras la primera ola del coronavirus. Con el alivio de los cierres, la situación mejoró temporalmente. Pero desde la llegada de la variante delta y sobre todo de ómicron, las dificultades han vuelto a surgir. Esto, en un contexto en el que ya de por sí las donaciones de sangre generalmente disminuyen en esta época del año.

«La problemática es multifactorial»

«Hay una serie de razones para los desafíos que estamos teniendo en este momento, que ha tenido un gran impacto, porque debido a la nueva ola de casos de covid-19 hemos visto una disminución en el número de donantes. Nuestros profesionales experimentados se han enfermado, por lo cual hemos sufrido una escasez de personal», explica a RT la directora médica de la organización One Blood, Rita A. Reik. «Además, en esta época del año pueden ocurrir otras cosas en algunas áreas, como tormentas de invierno, que provocan que los donantes se queden en casa. Así que la problemática es multifactorial, aunque la pandemia ha jugado un rol importante», añade.

Desde la Cruz Roja estadounidense exponen que normalmente mantienen tres días de inventario y ahora mismo están luchando para mantener uno. Recuerdan que la sangre tarda hasta tres días en analizarse y prepararse para los pacientes.

Esta crisis de donaciones ha obligado a la Cruz Roja y otras ONG a limitar las distribuciones de sangre a los hospitales en las últimas semanas. Según explican, hay jornadas en las que los centros han llegado a recibir menos de la cuarta parte de los productos sanguíneos solicitados. Esto está suponiendo que haya médicos que estén tomando decisiones sobre quién debe recibir transfusiones de sangre y quién debe esperar. En algunos hospitales se están posponiendo cirugías por falta de suministro, modificando tratamientos o incluso trasladando a pacientes a otros nosocomios, priorizando a las víctimas de accidentes, pacientes con cáncer o con trastornos sanguíneos o pacientes gravemente enfermos que necesitan las transfusiones para sobrevivir.

«Puede haber graves consecuencias»

«Cuando no puede darle sangre a un paciente puede haber graves consecuencias. Si un paciente es anémico y no puede darle sangre, entonces puede tener un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Si padece una anemia de células falciforme, puede tener consecuencias de esta enfermedad, algo que puede ser mortal. Entonces, estamos viendo situaciones en las que, en el peor de los casos, las vidas de los pacientes están en riesgo», advierte la directora médica de la Asociación para el Avance de la Sangre y las Bioterapias, Claudia Cohn.

Las organizaciones afectadas recuerdan que ahora necesitan donaciones de todos los tipos de sangre, pero especialmente los tipos O positivo y negativo, así como donaciones de plaquetas para ayudar a revertir esta crisis nacional. Además, piden a las empresas alentar a sus empleados a encontrar un centro local de donación y programar una cita. Recuerdan que las personas que han recibido una vacuna autorizada en EE.UU. pueden donar, siempre que no tengan síntomas y se sientan bien en el momento de la donación.

Por notiarepa

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